UNA BREVE HISTORIA DEL SURF

En los orígenes…

Están los nativos y James Cook. Fue este marinero británico quien descubrió por primera vez a estos individuos semidesnudos surfeando las olas de las islas sándwich sobre extrañas tablas de madera. Luego viene Kealakekua Bay, esta gran isla hawaiana que ya en el siglo XV fue el lugar de proezas de grandes jefes de tribus que desafiaban el mar y los elementos hasta que los colonos americanos prohibieron la práctica por considerarla depravada.

Durante un tiempo el oleaje permaneció en silencio, y no fue hasta 1900 que resurgió gracias a Duque Kahanamoku campeón olímpico hawaiano de natación que, al manifestarse en California y Australia, le dio un nuevo impulso y transformó esta disciplina en un auténtico deporte.

Alrededor del mundo

En las décadas de 1960 y 1970, todo el mundo empezó a surfear, y esta disciplina se generalizó poco a poco gracias a los numerosos fotolibros publicados, la música de los Beach Boys y la distribución de películas dedicadas a este deporte. La cultura del surf se asocia a menudo con el “flower power” y continúa evolucionando: una disciplina con inicios llamados “machistas” que se abre gradualmente a pioneros como Eve Fletcher o Anona Napoléon.

Luego, los años 90 marcaron una nueva luz en el mundo de los deportes de tabla con el culto “Point Break” y los surfistas de alto perfil del Generación de impulso, la generación de Kelly Slater, Rob Machado, Taylor Knox o Shane Dorian, por nombrar solo algunos.

En Francia

El surf llegó un poco más tarde a Francia, y aunque el bodysurf ya estaba presente en las playas del Atlántico, fue hacia los años 50 cuando realmente se democratizó gracias al director californiano. Pedro Viertel y su película Morning of the sun, rodada en parte en la Côte des Basques, en Biarritz. Habiendo enviado su tabla desde Estados Unidos, aprovechó sus descansos en el set para meterse en el agua y, de hecho, despertó la curiosidad de los espectadores de Biarritz.

A su llegada entabló inmediatamente amistad con las figuras locales de la época: el vasco español Jo Moraiz, que en 1966 fundó la primera escuela de surf francesa en esta misma playa; el shaper Michel Barland o, Georges Hennebutte, este inventor francés que tuvo la idea de conectar la tabla al surfista gracias a esta invento de velcro en el tobillo que hoy conocemos con el nombre de inventos.

¿Y el tablón en esta historia?

El tablero ha evolucionado con el tiempo, siguiendo la corriente. Los longboards son, en última instancia, los descendientes modernos de las primeras tablas de madera moldeadas por las manos expertas de los hawaianos. Los shortboards (tablas cortas) en cuanto a ellos, aparecen más tarde, en los años 60-70.

Hay que imaginar que en aquella época -y aún hoy- surfeando una tabla de madera diseñado a partir de especies duras y pesadas como el cedro, la caoba o la koa y, a veces, medir hasta 2,75 m no es poca cosa. Incluso si encuentran compradores, la aparición de fibra de vidrio durante la Segunda Guerra Mundial provocó una auténtica revolución. Combinado con balsa, las tablas se vuelven más maniobrables y fáciles de surfear.

La década de 1960 vio la aparición de la espuma de poliuretano reemplazando la madera, un material que está revolucionando la forma, y ​​permitiendo una verdadera democratización del deporte. La tabla es accesible para todos, y su perfil varía según el surf: tabla corta para surfistas con un mínimo de técnica; híbrido para quien busca vivacidad y comodidad; Mini Malibú para ondas suaves o Longboard encontrar un estilo de los años sesenta, pero más difícil de manejar a la hora de hacer un pato…etc.

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